Qué es el déficit de atención con hiperactividad y cómo saber si mi hijo lo tiene

Por Contacta Psicólogos

Las siglas TDAH hacen referencia al trastorno por déficit de atención que puede cursar con o sin hiperactividad. Pero ¿qué es exactamente este trastorno? Es un problema neurológico, es decir, el cerebro del niño que lo sufre es diferente al de los otros niños, ya que ciertas sustancias se segregan de manera diferente lo que hace que su comportamiento también lo sea con respecto a otros niños. Es un trastorno que ya está desde el nacimiento. No lo provocan ni una mala alimentación, ni una educación inadecuada, el niño ya nace con esta dificultad. Que sea neurológico, no significa en absoluto que no se pueda hacer nada para mejorar la vida de estas personas y que puedan aprender a manejar y suplir ciertos déficits. De hecho el entorno familiar y escolar pueden hacer mucho para ayudar a estos niños

Aunque cada niño es diferente y manifiesta este trastorno a su manera, dentro del TDAH, hay dos manifestaciones diferenciadas.

Una es en la que predomina la hiperactividad, el niño no puede parar quieto, suele hablar mucho, es impulsivo, comete muchos fallos por querer hacer las cosas muy rápido y es un torbellino. Suele molestar mucho en clase y tener serias dificultades para aguantar las largas jornadas escolares en las que tiene que permanecer sentado. En la mayoría de las ocasiones también tienen problemas de atención pero el “no poder parar quieto” es lo más llamativo. No hay que confundirlo con un niño un poco movido o travieso, son auténticos torbellinos de energía, que no paran, da igual donde estén.

Los niños en los que predominan estos síntomas nunca pasan desapercibidos y su diagnóstico es más sencillo. Sin embargo hay otro tipo de niños que también sufren este trastorno y que pueden presentar comportamientos contrarios a los anteriores;

Otra en la que nos encontramos con niños poco activos, lánguidos, con grandes dificultades para concentrarse y seguir la clase, su capacidad para atender al profesor es muy limitada y suelen evadirse en sus propios pensamientos.

Pueden ser niños que pasan desapercibidos en el colegio ya que no molestan, muchas veces en vez de atender al profesor están pensando en sus cosas, con la cabeza en las nubes. Suelen olvidarse los materiales del colegio olvidados, su concentración es muy débil y en seguida se distraen con cualquier ruido o estímulo y es muy difícil para ellos ponerse a estudiar o hacer cualquier tarea que requiera estar concentrado un tiempo prolongado.

No hay que confundir a un niño con problemas de disciplina con un niño con TDAH. Los problemas que afectan a cada uno son muy diferentes y su tratamiento también. Diferenciar si es un problema u otro deberá hacerlo un profesional. A continuación se enumeran una serie de factores que pueden ayudar a que los padres puedan detectar este trastorno en cualquiera de las dos modalidades.

Relacionados con la falta de atención

  • No presta suficiente atención a los detalles, lo que hace que cometa muchos errores
  • Tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades lúdicas
  • A veces parece no escuchar cuando se le habla directamente
  • A menudo no sigue instrucciones y no finaliza las tareas del colegio
  • Tiene dificultades para organizar tareas y actividades
  • Le disgusta o rechaza tareas o actividades que requieren un esfuerzo mental sostenido
  • Es descuidado con las tareas del colegio
  • Extravía objetos necesarios para las tareas o actividades (lápices, libros, etc)

Relacionados con la hiperactividad-impulsividad

  • Mueve en exceso las manos o pies
  • Abandona su asiento en clase con frecuencia en situaciones donde no debería hacerlo
  • Tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente al ocio
  • Suele actuar como si tuviera un motor
  • A menudo habla en exceso
  • Tiene dificultades para guardar el turno
  • Interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros
  • Precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas

Si el niño presenta varios de estos síntomas en diferentes entornos, sería necesario consultar con un profesional de la psicología ya que la detección y el tratamiento precoz de este trastorno es vital para el buen funcionamiento del niño.

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Escrito por Maribel Gámez, psicóloga Infanto-Juvenil de Contacta Psicólogos

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Acerca de Diana

Soy periodista, emprendedora, amante del teatro (sobre todo infantil) y de los buenos planes (en familia, en pareja, entre amigos, en solitario...). Un día, después de un montón de casualidades, decidí lanzarme a la aventura de poner en marcha mi propio proyecto profesional: Mamá tiene un Plan. Hoy, tengo tres peques y muchas ilusiones, a los que dedico todo mi tiempo y energía. En el viaje me acompaña un hombre maravilloso (al que dedico menos tiempo del que me gustaría y quiero con locura) y una gran familia a la que adoro que hace posible que todo lo demás siga girando. @Diana_M_N

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