Cómo evitar los celos entre hermanos

Estaba yo esta mañana escuchando el espacio sobre emociones que tienen todos los jueves en Diverpapis, programa de referencia para papás y mamás en Radio Sol XXI cuando me encontré (con cierta intención, claro) con la colaboración de Sonia Martínez Lomas, directora de los Centros Crece Bien en Madrid que siempre nos da fantásticas ideas sobre cómo gestionar distintas emociones en familia. De repente, surgió un temazo: los celos entre hermanos.

Con la habilidad que caracteriza a esta psicóloga, nos planteó una situación: “Imagina que tu pareja te dice que como te quiere tanto y le va tan bien viviendo contigo, ha decidido tener otra persona igual que tú, que hará las mismas cosas que tú, con la que compartirá lo mismo que contigo y con la que tu estarás la mar de a gusto: la querrás, le prestarás tu ropa y tus joyas y lo pasarás en grande.

A priori la situación es claramente una propuesta de bigamia que genera no poco rechazo al oyente medio, pero realmente es exactamente lo mismo que les decimos a los niños cuando les preparamos para la llegada de un hermanito.

En casa, como probablemente sabéis si nos seguís en Instragram, nuestra red más personal, estamos a la espera de nuestro tercer bebé. En unos meses nos convertiremos en familia numerosa y el tema de los celos está ya sobrevolando nuestro día a día. Aún no nos preocupa demasiado, pero soy consciente de que es algo que hay que tratar y no bajar la guardia porque en mayor o menor medida, van a aparecer.

Cuando nació mi segundo hijo, parecía que #mimayor se lo había tomado con la mayor naturalidad del mundo. Jamás mostró aversión hacia su hermano y aunque lo de empezar a compartir le costó un poco (y aún le cuesta), no tuvimos grandes problemas. Sin embargo, empiezo a vislumbrar que con el tercero, las cosas no serán tan fáciles. Desde hace tiempo, la mayor reclama su espacio y manifiesta abiertamente cuáles son sus temores (no me vais a hacer caso, vais a estar muy ocupados, no me va a dejar dormir…) y el pequeño, que aún no sabe lo que se le viene encima, no se manifiesta demasiado, pero imagino que lo hará aunque sea por imitación a su hermana.

Si los celos entre dos son complicados, entre tres no quiero imaginarlo… ¡pero lo viviré pronto!

Así, cuando ha comenzado la sección en la radio, me he entregado a la escucha activa a ver si aprendía algo y,  como siempre con Crece Bien y Diverpapis, se me han quedado algunos mensajes prácticos que os comparto por si también os vienen bien (podéis escuchar aquí el espacio completo de la sección Qué emoción: os lo recomiendo):

Evita decir: Os voy a querer igual

Tal y como resalta Sonia en su entrevista, cuando uno quiere a otra persona, no quiere que le digan que es igual a una tercera. Quiere ser única para esa persona. No nos recomienda exactamente decir “te quiero diferente”, pero el manido recurso de “os quiero igual” no convence, ergo parece una mentira. Lo mejor es decir que quieres mucho a los dos hermanos. Sin más y evitar conflicto.

Fomenta que te diga cómo se siente

A veces no hace falta que tu hijo te diga nada, ya sabes cómo se siente y,  con las prisas de nuestra vida, ni le preguntas porque total, ya lo sabes. Otras consideras que no le pasa nada y evitas la pregunta. No lo hagas, pregúntale cómo se siente. Busca un espacio de vez en cuando para hablar de sus emociones porque, como comenta Sonia, “cuanto más hablamos de nuestras emociones, más tranquilos nos sentimos”. No importa si la emoción de la que hablamos es de enfado, tristeza o preocupación. Hablarlo, comunicarnos, nos hará sentir mejor.

A veces lo mejor es el silencio y la empatía

Es muy probable que una vez abierta esa ventana a la comunicación con tu hijo lo que te diga sea algo tan sencillo y tan previsible como “creo que queréis más a mi hermanito que a mí”. Nunca respondas aquello de “nooo, ¡qué va!” y por supuesto tampoco el clásico “os quiero igual” porque no es verdad. No les quieres igual, quieres a cada uno con sus necesidades.

Puedes explicarle que no es que le quieras más sino que necesita más atención por ser más pequeño, pero eso probablemente ya lo sabe y lo comprende, lo que no elimina el sentimiento de celos. Por eso, si no crees que vayas a aportar nada, mejor no digas nada y limítate a responder a la gallega: repite su pregunta. “¿Sí? ¿De verdad crees que quiero más a tu hermano que a ti?” e intenta buscar en qué momentos concretos del día ha podido sentirse así. “¿Es porque cuando se ha hecho daño le he dado un abrazo? ¿O porque cuando me estabas contando lo bien que te lo has pasado con tu amigo en el cole se ha puesto a llorar y hemos tenido que parar la conversación?”. Es muy probable que alguno de esos momentos le hayan hecho sentir así. Repasarlo mentalmente te ayudará a ti a ser más empático, a comprender porqué se siente así.

Estar solos es un buen momento para remediarlo, para darle el abrazo que le debes, las cosquillas que necesita o para terminar una conversación largamente pospuesta.

Intenta sacar un rato para cada hijo

Sí, suena idílico y complicado, pero ayudará mucho a vuestros hijos. Un rato en exclusiva con mamá y con papá es fundamental para que el niño no sienta que todo ha cambiado tantísimo. Sin duda eso es lo que más echa de menos. Busca un hueco, organízate con tu pareja para tener esa charla con tu hijo, para jugar esa oca que tanto te ha pedido toda la tarde, incluso emplea ese tiempo para hacer algo que tienes que hacer, como meter los platos en el lavavajillas, pero en su compañía.

Haz que se sienta parte del equipo

Desde que estoy embarazada de mi tercer hijo les digo a mis hijos que tener otro hermanito tiene muchas ventajas (aunque ellos me miren incrédulos, yo lo creo así): estamos ampliando el equipo, serán más fuertes como familia porque seremos más siempre que sepamos participar juntos en los mismo proyectos y nos comuniquemos con sinceridad. Un equipo fuerte y con relaciones sanas entre ellos. Eso es lo que quiero dejar como legado a mis hijos. Con tres criaturas no les dejaré grandes riquezas materiales así que nos queda lo emocional, jeje.

Incluir a los niños en las tareas del día a día en lo que se refiere al cuidado del bebé hará que entre ellos tengan una relación más cercana y más sana y que no se sienta apartado. El bebé no es de mamá ni de papá, el bebé es parte de la familia y como tal todos deben tomar parte en su cuidado.

Obviamente esto depende de la edad de los hijos mayores. Unos podrán calmar al bebé e incluso cogerlo en brazos de forma autónoma, otros necesitarán supervisión para casi todo y sus tareas se limitarán a alcanzarte los pañales o la ropita para cambiarlo. Asegúrate de que esas cosas que pueden hacer las tienen fácil (lo que pueden alcanzarte está accesible para los más pequeños), encárgales la misión de comprobar si el bebé tiene hambre y cuéntales cómo lo manifiesta… ayudadles a entender al bebé. ¡Se sentirán parte importante del equipo y esto es fundamental!

Deja que se peleen sanamente

Pelearse con los hermanos es una forma de crecer personalmente. Puede que no lo creáis pero es así. Hasta los osos o los lobos juegan con sus hermanos “a lo bruto”. El ser humano también lo hace y es una manera de manifestar nuestra naturaleza. Estas luchas controladas (porque aunque a veces no lo parezca, las controlan) les ayudan a conocerse a sí mismos, a conocer sus propios límites físicos y emocionales. Incluso cuando se enfadan de verdad y puede que acaben llorando, pero seguramente será más por enfado o rabia que por un mal golpe. Si tenéis hermanos, seguro que recordáis cómo era y en qué momento decidisteis que esas luchas ya no estaban hechas para vosotros porque quizá tu hermano o tu hermana te ganaba seguro 😉

Confía en tus hijos y deja que de vez en cuando jueguen de esa forma, siempre supervisando, pero confiando en ellos. Si las cosas se van de las manos, interviene, pero solo en ese caso.

No obligues a compartir

Una de las cosas que más nos reafirman como personas es el tener nuestras propios objetos queridos. No les obligues a compartirlo todo. Hay cosas que son de todos (en mi casa mi madre es famosa por su famosa frase “lo que hay en casa es de todos” que yo ahora repito como un mantra), pero otras son de cada uno: el cepillo de dientes es un gran ejemplo, el móvil de papá y mamá otro buen ejemplo. Los niños también tienen derecho a tener sus cosas “protegidas por ley”. Su muñeco favorito, su nuevo diario, su último libro… ellos decidirán si un día quieren compartirlo o será de uso personal y privado para siempre. Pedir las cosas del otro por favor si queremos usarlas, es fundamental. Y respetar la respuesta que nos den también, por supuesto.

Otras formalidades: Dar las gracias es importante, igual que pedir perdón cuando hacemos daño a otro. No importa lo hermanísimos que sean. Son frases que les harán sentir mejor, que les harán ver que tienen control sobre sus cosas (si nunca les piden permiso para usarlas, sentirán que les usurpan sus preciadas posesiones constantemente y se sentirán con la necesidad de estar “al acecho” todo el rato).

Relájate en familia y disfruta

Este consejo es válido para familias con un niño, dos, tres, ninguno, un periquito o un gato recogido de la calle. No importa cómo sea tu familia: tu casa es tu oasis. Intenta que lo sea al menos y olvídate del estrés, del agobio, del móvil… tu tiempo con tus hijos (o para ti) es único y no hay nada como vivirlo con ellos. Una actitud tranquila y positiva es fundamental para disfrutar más y estar mejor. La misión es complicada, pero cada uno tenemos una forma de conseguir esos momentos. Investiga la vuestra y ponla en práctica cuanto antes.

 

 

Sobre Diana

Soy periodista, emprendedora, amante del teatro (sobre todo infantil) y de los buenos planes (en familia, en pareja, entre amigos, en solitario...). Un día, después de un montón de casualidades, decidí lanzarme a la aventura de poner en marcha mi propio proyecto profesional: Mamá tiene un Plan. Hoy, tengo dos peques (niña y niño) y muchas ilusiones, a los que dedico todo mi tiempo y energía. En el viaje me acompaña un hombre maravilloso (al que dedico menos tiempo del que me gustaría y quiero con locura) y una gran familia a la que adoro que hace posible que todo lo demás siga girando. @Diana_M_N

3 comentarios en “Cómo evitar los celos entre hermanos

  1. Es fundamental dejar que expresen sus emociones y también dejar que las sientan.

    Con la llegada de su hermano mi hija mayor tardó en asumir la nueva situación y paso muchas tardes triste. Decidimos acompañarla en su tristeza para que descubriese poco a poco por si misma que había cosas que habían cambiado, pero no nuestro amor por ella.

    Es necesario vivir las emociones que conllevan las nuevas situaciones para adaptarse a ellas.

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