Restaurantes con bebés

Misión complicada donde las haya, no os lo vamos a ocultar. Ir a un restaurante con niños menores de 2 años no es fácil. Por eso, os damos unos cuantos consejos para que la experiencia no se convierta en la promesa de nunca más volver. 

Con los más pequeños, es importante tener claros algunos puntos:

  • Infórmate de cómo es el sitio. Si puedes, echa un vistazo a la web o llama directamente. Pregunta si hay algún problema en llevar biberón o potito y pedir que lo caliente. Si estás dando el pecho al bebé, no estaría mal saber si tienen algún problema con que lo hagas en público. Por suerte lo normal es que no haya inconveniente e incluso que la pregunta resulte innecesaria, pero no está de más  si eso evita recriminaciones incómodas e inapropiadas. Siempre resultará menos violento por teléfono que durante la comida.
  • Si tienen varias plantas y vais con carrito, intenta reservar mesa en la planta inferior. Las escaleras de un restaurante suelen tener mucho tránsito y no es fácil subir un carrito hasta arriba.
  • La distancia entre las mesas es importante. Si lleváis un carrito podéis sentidos incómodos si invadís el espacio de los comensales de al lado. Posiblemente os resulte más incómodo a vosotros que a los vecinos, pero es importante que estéis relajados así que os recomendamos evitar los sitios con mesas demasiado cercanas.
  • Un básico de un restaurante para familias son las tronas. Si no hay tornas casi seguro no tendrán nada más para bebés: ni microondas accesibles para los padres, ni cambiadores ni una filosofía adaptada a familias. A partir de los 6 meses, cuando el niño está más activo, le gustaría ver a sus padres a la misma altura y no quedarse en su silla viendo las patas de la mesa. Esto último hará que se aburra mucho antes y os reclame cambiar de escenario.
  • Hora del cambio: los cambiadores en los baños son importantes. Y si además se trata de un espacio amplio destinado solo a este propósito o compartiendo espacio con el aseo de minusválidos, todo será más sencillo: podréis llevar la bolsa al cambiador sin olvidar nada y dejarla donde mejor os parezca y no tener prisas. Algunos restaurantes, con buena intención pero con pocas opciones, ponen el cambiador detrás de la puerta de entrada del baño de mujeres o sobre el lavabo de forma que cuando alguien entra o se quiere lavar las manos es necesario plegarlo. Una práctica tremendamente incómoda que no resuelve demasiado el problema. Por otro lado, tener la opción de que tanto papá como mamá cambien al bebé también resulta interesante, ¿verdad?
  • Entretenimientos: el clásico es una lámina para colorear y pinturas. A ciertas edades, cuando los bebés comienzan a utilizar ceras, la investigación les resultará apasionante.
  • El horario: si soléis comer al mismo tiempo que el bebé, intentad que su horario con cambie demasiado. Si come pronto, id pronto al restaurante. Cambiar demasiado el horario puede hacer que el niño esté cansado o nervioso y eso hará que aguante menos tiempo tranquilo. Por otro lado, habrá menos gente, lo que reduce el ruido, facilita que os levantéis las veces que haga falta e incluso que se adormile cuando llegue el momento.
  • Si vais a la hora normal de comida, intentad que esta no dure mucho. Seguramente habrá mucho movimiento en el restaurante y podrían tardar un poco más de lo normal en servidos. Contad con ello para no pedir demasiados platos evitando que la comida se prolongue más de lo que el bebé pueda aguantar. Si la atención de un bebé en un teatro o cine no supera los 30 minutos, no esperéis que aguante 2 horas de comida. Simplemente no está preparado, necesitará cambiar de actividad.
  • Llevad juegos que le gusten. Esto ayudará a que la comida dure lo que necesitéis. Eso sí, evitad los de sonidos estridentes. A ellos les encantan, pero quizá no tanto al resto de personas en el restaurante.
  • Y sobre todo, y aunque esto no depende en nada del restaurante: Si llora, se impacienta o chilla, mantened la calma. Los padres solemos ponernos muy nerviosos cuando oímos llorar a nuestros hijos, es algo natural, pero al resto de la gente no le estresa tanto porque no son sus hijos. Además, no es la primera vez que otras personas ven a un bebé haciendo estas cosas, nadie se va a alarmar y, si lo hacen, será más útil que vosotros estéis tranquilos.

¿Nos contáis vuestras experiencias? ¿Algún truco más?

Sobre Diana

Soy periodista, emprendedora, amante del teatro (sobre todo infantil) y de los buenos planes (en familia, en pareja, entre amigos, en solitario...). Un día, después de un montón de casualidades, decidí lanzarme a la aventura de poner en marcha mi propio proyecto profesional: Mamá tiene un Plan. Hoy, tengo dos peques (niña y niño) y muchas ilusiones, a los que dedico todo mi tiempo y energía. En el viaje me acompaña un hombre maravilloso (al que dedico menos tiempo del que me gustaría y quiero con locura) y una gran familia a la que adoro que hace posible que todo lo demás siga girando. @Diana_M_N

2 comentarios en “Restaurantes con bebés

  1. Creo que has dado muy buenos trucos, nosotros hemos salido a restaurantes teniendo en cuenta el sitio, el espacio para poner la silla, trona, etc.

    Yo añadiría llevar algún video en el movil o tablet, para poder ponerles un ratito dibus o algo que les guste en algún momento en el que se encuentran mas rebeldes… aunque solo sea el momento de tomarte un café tranquilamente.

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