Clowns: un homenaje a los payasos

Decir Productores de Sonrisas es sinónimo de perfección. De espectáculos preciosos, coloristas y cuidadísimos al detalle. De belleza y delicadeza en cada escena, en cada nota musical, en cada atuendo. Ayer estuvimos en el estreno de la gira de su nuevo espectáculo “Clowns” y, aunque la expectativa era altísima, pues ya hemos sido asistido a otros espectáculos como “Circlássica”, “Circo Mágico” o “Circo de Hielo”, que nos han fascinado, éste ha superado todas nuestras expectativas. “Clowns” es un homenaje con mayúsculas al personaje más maravilloso y antológico de todos los espectáculos de la historia: el payaso. El payaso en sus múltiples facetas: el más ganso, el más disparatado, el formal, el sibarita, el multidisciplinar… Todos ellos tan necesarios, todos ellos tan clowns.

Como decíamos, ayer fuimos al estreno de gira de “Clowns” en el Teatro Buero Vallejo de Alcorcón. Y nada más entrar todo el mundo miraba al escenario y exclamaba “¡Walaaaa!” -mis peques incluidas-. Y es que ya se adivina que el espectáculo iba a ser de esos que te dejan poso, de los que tienes en la retina y en la mente por muchos años.

El payaso carablanca Gensi abrió la función y fue el maestro de ceremonia, quien fue dando paso a sus otros compañeros clowns, cada uno en su línea, pero todos ellos brillantes en sus números.

A Carmen, mi mayor, le encantó Housch Ma-Housch, que resultó el payaso más “sinvergüenza” de todos. De esos que no tienen filtro ninguno -ni falta que hace- y se ríen hasta de su sombra. Se llevó de calle a todo el respetable al grito de “¡caput!” cada vez que algo fallaba o que se apagaba la luz. Nos dio momentos de auténtico desternille cuando sacó a dos adultos del público, la mujer, de la que se enamoró porque iba vestida igual que él, de lunares y el hombre, por supuesto, con poco pelo -no podía faltar, jajajajaja-.

En la práctica totalidad de los números la música juega un papel primordial, tanto como la estética y el color, con guiños a grandes clásicos y óperas, así como a temas de “Queen” por ejemplo. En este sentido, las peques y nosotras lo gozamos de verdad con el número de las campanitas, que otros dos de los clowns, en este caso la carablanca Isa y Luigi interpretaron. Cada campanita era una nota musical y con ellas estos dos artistas interpretaron temas de todo tipo sin perder de vista los golpes de humor más geniales. Mi peque Pilar se vino arriba cantando y batiendo palmas al son de “Don’t stop me now”.

Lo que no nos podíamos imaginar es que Davis Vasallo, otro de los cinco clowns iba a realizar un número de cuerda floja tan fantástico y combinado con toques de humor y caídas al más puro estilo payaso, que hicieron que todos los peques del Buero Vallejo se desternillaran. Pero hubo una intérprete con cuyas acrobacias, el respetable se quedó estupefacto. La favorita de Pilar: Klaudia, la equilibrista y contorsionista, que llevó su cuerpo en equilibrio a límites insospechados hasta explotar un globo lanzando una flecha con sus pies y haciendo equilibrio sobre sus manos. ¡Impresionante! Aunque mi peque no paraba de decir “eso lo sé hacer yo, mami”. Jajajaja. ¡Un día de estos le pediré que lo intente!

Pero el número de Klaudia no solo fue una maravilla por su destreza corporal, sino por el número completo que lo acompañó. El contexto fue un claro homenaje a Charles Chaplin, quien, por supuesto, no podía faltar en una oda al clown. Él apareció en escena -un perfecto imitador- y antes de que Klaudia hiciera sus imposibles acrobacias, le entregó una flor. Toda la estética de esta parte fue una delicia hasta el final.

Davis Vasallo, el clown de la cuerda floja, volvió a aparecer en escena entre el público dispuesto a elegir más adultos con los que divertirse en escena. Este número fue uno de los momentos más divertidos del espectáculo y otro guiño a la música. Colocó a los diferentes “voluntarios” a tocar instrumentos y uno de ellos, a quien apodamos cariñosamente “el hombre orquesta”, vio que lo hacía tan bien, que fue añadiéndole instrumentos hasta que ya no le cabía ni uno solo en el cuerpo. Cascabeles en la cabeza, en la cintura, en ambas manos y unos platillos entre las piernas. ¡Imaginaros cuando llegaba su turno y tenía que hacerlos sonar! Si realmente la risa sana, ayer nos hicimos una buena cura viendo “Clowns”.

Y el final… ¡Ay, qué final! Los finales de los espectáculos de Productores de Sonrisas son dulces, elegantes, preciosos y emotivos. Te dejan ese sabor de boca de querer volver a verlos pronto. La despedida de Gensi a todos los payasos fue perfecta. No podía haber sido de otra manera. Sales de la función repitiéndote a ti mismo: ¡qué sería de nosotros sin la risa y sin la magia! Por eso queremos animaros a soñar durante los 80 minutos de duración de “Clowns”, que estarán este finde en Alcorcón e inician su gira por toda España.

Echad un vistazo a su web para comprar las entradas o para consultar qué días estarán más cerca de vuestra ciudad: www.clowns.es

Sobre María Cerrato

Periodista y mamá a tiempo completo. Amante y adicta a la cultura en sus múltiples variedades: literatura, teatro, arte, cine… Una adicción que ahora también comparto con mis niñas, Carmen y Pilar, que son mi vida y a quienes siempre he intentado contagiar este amor incondicional por la cultura. Ellas son mis actuales compañeras de escapadas teatrales, lecturas de cuentos, películas animadas… Todas estas escapadas ahora puedo compartirlas con otras mamás a través del blog de este fantástico medio de comunicación que es Mamá Tiene un Plan, con el que tengo el orgullo de colaborar.

6 comentarios en “Clowns: un homenaje a los payasos

  1. No es para tanto, el vestuario y luces muy bueno, pero espectáculo muy pobre, se pasa la mayoría del tiempo tocando campanillas y sacando espectadores para hacer lo de siempre. El escenario tampoco cambia en toda la actuación.
    Me parece caro para el espectáculo que vi.

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