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Queridos Reyes Magos….

Dentro de unos días Elena y Ana abrirán sus regalos con la misma ilusión que yo lo hacía cuando tenía su edad, cuando mi mayor deseo era poder aguantar toda la noche despierta para veros, y la única cosa que me quitaba el sueño era pensar si os gustarían las galletas que con tanto mimo había elegido en el supermercado.

Entonces yo os pedía todo lo que hubiera de Barriguitas, mientras que mi hermano soñaba con el Fuerte de Playmobil. Me hice mayor y ya empecé a interesarme por otras cosas, como la Boti bota, ese divertido juguete que anunciaban en el Un, dos, tres. ¿Os acordáis que nada más abrirla se me rompió? Menudo disgusto me llevé, pero ya desde pequeña apuntaba maneras de persona un pelín destrozona.

Este año he tardado en hacer la carta porque no sabía muy bien qué quería. Mirando mi armario pensé que me vendrían genial unos pantalones con un jersey y una camiseta a juego, aunque también sería muy práctico un e-book, para así dejar de llevar tanto peso en mi bolso con los libros de papel. Todo esto fue antes de la conversación madre-hija con mi primogénita una tarde-noche en el momento de ponte-ya-el-pijama:

—Mamá, de mayor quiero ser profesora.
—¿Y cómo son las profesoras?
—Buenas.
—¿Y las mamás? —pregunté osada de mí y sin imaginarme por asomo la respuesta.
—Chillonas.
Aunque me quedé muda, tengo que reconocer que su contestación no me sorprendió en absoluto, últimamente me puedo definir como madrechillona. Por eso he decidido que lo que voy a pediros es un poco o un poco mucho de paciencia.
Paciencia para no desesperarme por las mañanas cuando las dos hijas quieren que las dé de desayunar ¡a la vez!
Paciencia para saber mediar en ese momento en el que las dos quieren coger el mismo juguete. ¡Si tenemos una cesta llena con un montón de cacharritos!
Paciencia en el supermercado, porque solo hay un carrito y, por lo tanto, solo una puede ir en la parte de delante.
Paciencia si a la quinta vez de decirlas que guarden los juguetes no lo han hecho. ¡Ni la canción de Cantajuego me sirve!
Paciencia cuando estamos en el baño y comienzan a salpicarme. De nada sirve que digas que te acabas de alisar el pelo, ¡eso las motiva más aún!
Paciencia para explicarles que solo queda un yogurt en la nevera y lo tienen que compartir.
Paciencia para no discutir cuando la pequeña diga que quiere comer sola, mientras que la mayor me pide que la ayude. ¡Cambio de papeles total!
Paciencia cuando llegada la hora de irse a la cama, ambas me reclaman para que las lleve a borriquito a la vez. ¡Mi fisio se está forrando conmigo!
Y paciencia porque quiero poder vivir el presente, disfrutar de estos instantes que nunca más se volverán a repetir y que no me quiero perderme por nada en el mundo.
Pd. Elena me pregunta si os gustarán las galletas Oceanix. Son sus favoritas ahora y os las que quiere dejar el día 5 para que repongáis fuerzas.

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