Cómo preparar la llegada del hermanito a casa

Hoy os cuento una noticia: ¡en Mamá tiene un Plan hemos ampliado la familia con un nuevo bebé! Desafiando las leyes de la cordura y la conciliación, sí, pero felices porque no hay nada mejor en el mundo que ser madre y, si es por partida doble, mejor que mejor. Sobre todo porque ahora seremos testigos de cómo crece una de las relaciones más bonitas que existen: el amor entre hermanos. Algo que no es solo cosa de los niños, sino que somos los padres quienes tenemos que poner las semillas para que esa relación sea fuerte y dure para toda la vida.

Concretando, hace poco menos de un mes que he repetido la experiencia de la maternidad y, además de compartir la alegría con vosotros (y avisaros de que pronto empezaré a visitar muchos planes para bebés), quiero compartir también algunas recomendaciones y sugerencias que he encontrado útiles a la hora de planear la llegada del bebé a casa con una niña de 3 años y medio esperando emocionada.

A pesar de toda la preparación previa, me hemos encontrado con alguna sorpresa que se me escapaba. La más importante, que no importa cómo prepares a tus hijos, ni ellos ni tú estaréis preparados al 100%.

Como todas las familias, cuando empezamos a pensar en ampliar la familia, leímos mil y un artículos de expertos sobre cuándo es el mejor momento, qué diferencias de edad son las ideales, etc. Al final de cada uno, siempre la misma conclusión: ninguna edad es perfecta como tampoco hay momento objetivamente “perfecto”. Sin embargo, cuando el instinto aflora, ese es sin duda el momento. Cuando realmente deseáis un bebé, no hay ningún artículo que argumente nada con la suficiente convicción como para que os pare.

Sobre los hermanos mayores, los clásicos consejos: hacedle ver que mamá estará más ocupada, dejadle un hueco en los cuidados del bebé, no olvidéis dar al hermano mayor su tiempo de mimos… Todos son estupendos consejos que sin duda intentaréis llevar a cabo a rajatabla. Hoy queremos daros algunos más (sin ánimo de abrumar, que conste) que ayudarán a normalizar la nueva situación sin que se atribuya al bebé toda una serie de cambios inesperados.

En mi caso personal mis hijos se llevan tres años de diferencia así que veréis que las recomendaciones, repito, totalmente basadas en mi experiencia, se dirigen a estas edades:

  • Haced entender al hermano mayor poco a poco que no podemos llevarlo en brazos. Será fundamental no cargar peso durante el embarazo (aunque se trate de un embarazo perfectamente normal, no es recomendable) y sin duda no podréis hacerlo cuando la tripita empiece a crecer así que id instaurando el hábito de ir andando con la mayor suavidad posible para que no asocien al nuevo hermano la nueva restricción. En mi caso me resultó muy útil explicarle a mi niña que “mamá tenía la espalda rota” y que el médico me había pedido no llevar peso. Lo entendió perfectamente y hasta me llevé algún masajito.
  • No deis la noticia demasiado pronto. Para un niño de 3 años, el tiempo pasa muy despacio y puede que la espera se le haga eterna e incluso deje de creer en que el hermanito llegará de verdad a pesar de que vea crecer la tripa de mamá. Probablemente pensará que estáis comiendo demasiado, sin más 😉 
  • Leed cuentos sobre la llegada del hermano (muy útiles los cuentos sencillos como Teo tiene un hermanito o Berta y su hermana). Estos cuentos repasan el previo, los días de hospital (le ayudará a normalizar que mamá no esté en casa durante unos días) y los posteriores con el recién llegado. El único riesgo es que quiera que el hermano o hermana se llame como el hermano del protagonista del cuento (atención a Teo, ¡la hermana se llama Cleta!)
  • No seremos 3, sino 4 (o no seréis 2 sino 3 o 4 sino 5. Seréis uno más, en definitiva). Recordad al niño que cuando nazca el bebé, iréis al teatro los 4, comeréis en restaurantes los 4 y, en definitiva, dejaréis de ser 3. Poco a poco irá asimilando que el bebé llega para quedarse y seguramente la idea le encante.
  • Instaurad desde el minuto cero del embarazo (o desde que empezáis a plantearos volver a ser padres) la rutina de lavarse las manos nada más llegar a casa. De esta forma no será el bebé el culpable de tan tediosa tarea, sino simplemente será algo que ya se hacía y hay que seguir haciendo. Sabemos que este tipo de rutinas son difíciles de instaurar con los peques pero es fundamental que no toquen al recién nacido con las manos sucias de (nada menos) que jugar en el patio del cole. Sí, parece obvio que los niños deben lavarse las manos al llegar a casa, pero no siempre es exactamente lo primero que hacen y, una vez nazca el bebé, tocar al hermanito será sin duda lo primero que querrán hacer nada más salir del cole así que, evitad que se le echen encima hasta que se hayan lavado bien.
  • Toses, a un lado. Otra de las normas básicas y evidentes, pero que son difíciles de cumplir en el 100% de los casos. No lo dejéis pasar aunque el bebé no haya nacido. Recordarle siempre al niño ponerse la mano delante de la boca y toser a un lado. Por otra parte, si tenéis sobrinos o los amiguitos vienen a casa una vez haya nacido el bebé, será el hermano mayor quien les corregirá si tosen sobre el recién llegado no porque lo hagan sobre el bebé, sino porque no es así como se hace.
  • En casa se habla bajito. Los recién nacidos necesitan mucha calma y silencio y todos sabemos a qué volumen hablan los niños cuando están exaltados. Ese tono puede convertirse en el normal en casa si no hay un motivo que nos recuerde que no se debe gritar. Tenedlo en mente antes de que nazca el bebé y regulad el tono de voz desde el principio y, como siempre, antes de que nazca el bebé.
  • Si el mayor es aficionado a jugar con muñecos y hacer de papá o mamá, aprovechad para explicarle cómo tocar al bebé. Con mimo y suavidad, especialmente en la cabeza. Así cuando se lo recordéis con el hermanito, lo asociará al juego y no a una prohibición más que llega con el bebé.

¿Por qué estas recomendaciones? A pocos días de que mi segundo peque cumpla el mes, me doy cuenta de los beneficios que han tenido en mi niña algunas de las recomendaciones y sigo encontrándome con ciertas dificultades para que las rutinas que tanto he intentado instaurar se lleven a cabo (como el controlar los gritos o el lavado de manos) a pesar de que empezamos a practicar hace meses. Por eso, cuanto antes empecéis, incluso sin hermano pequeño en proyecto, mejor que mejor.

Seguro que vosotros tenéis algún consejo que darnos. ¡Esperamos vuestras recomendaciones!

Sobre Diana

Soy periodista, emprendedora, amante del teatro (sobre todo infantil) y de los buenos planes (en familia, en pareja, entre amigos, en solitario...). Un día, después de un montón de casualidades, decidí lanzarme a la aventura de poner en marcha mi propio proyecto profesional: Mamá tiene un Plan. Hoy, tengo dos peques (niña y niño) y muchas ilusiones, a los que dedico todo mi tiempo y energía. En el viaje me acompaña un hombre maravilloso (al que dedico menos tiempo del que me gustaría y quiero con locura) y una gran familia a la que adoro que hace posible que todo lo demás siga girando. @Diana_M_N

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