¿Cómo jugar con mi hijo de 1 a 3 años?

Por Montaña Hernández, directora de Kidcoach

Continuamos con la serie de posts que nos ofrece Kidcoach para ayudarnos a divertirnos con nuestros hijos de una forma original y con cosas que tenemos siempre a mano. Esta semana, hablamos de juegos para niños de 1 a 3 años.

Entre 1 y 3 años comienza una edad espectacular ¡Ya podemos empezar a aprender emociones!

Antes de comenzar con los juegos, queremos recordaros que las diferencias entre 1 y 2 años y entre 2 y 3 años son muy grandes.

  • La motricidad de un niño de 1 año no tiene nada que ver con la motricidad de un niño de 2 o 3 años.
  • Un niño de 2 años suele estar en la fase de “todo mío” y no resulta fácil compartir.
  • Un niño de 3 años ya suele tener juegos más estructurados y con algunos roles asignados.

Ya que en Kidcoach damos gran importancia a las emociones, a su conocimiento tanto en uno mismo como en los demás para así poder regularlas (Inteligencia Emocional), os proponemos también algunos  primeros juegos para trabajar emociones y  comenzar a darles “herramientas para la vida”.

Estos son los juegos que os proponemos hoy:

 ¿Flota? ¿No flota?

Con diferentes objetos para sumergir (esponja, corcho, canica grande, vela… ) y  un cubo con agua experimentaremos los conceptos de flotar, hundirse y movimiento.. Podemos tratar de moverlos soplando, con un ventilador o papel… Hundirlos y dejarlos que suban de pronto… Y dejarles un rato para que sean ellos quienes descubran y experimenten.

Colores que vuelan

Con plumas de colores o trozos ligeros de papel, también de colores, las lanzaremos hacia arriba y mientras caen tenemos que coger todas las que podamos.  Les llama mucho la atención tanto por los colores en el aire, como por ser algo muy diferente a su vida que implica “desorden”, “alegría”, algo de descontrol y podemos reforzar los conceptos de “causa-efecto”.

¿Pintura de dedos que no mancha?

En una bolsa de cocina con cierre ZIP del tamaño de un folio aproximadamente introducimos varias bolitas de pintura de dedos o temperas de diferentes colores, una bolita en cada parte de la bolsa en horizontal (bastante como para que al estar extendidas cubran toda la superficie de la bolsa).  Apoyada en el suelo o en una mesa,  sobre un papel en blanco para que se vea mejor, con la bolsa bien cerrada y sacado el aire, les proponemos que con sus deditos comiencen a extender la pintura por la bolsa, así podrán hacer un dibujo con los dedos de una forma totalmente diferente. Es una experiencia nueva para pintar, que ofrece un interesante contacto con las mezclas de colores.

Caritas de Emoción

En papeles de tamaño similar dibujaremos con ellos caritas sencillas donde lo que predomine sea una emoción en cada una.

Cara de sorpresa, de enfado, de tristeza, de alegría… Las pintamos juntos y luego  recortamos haciendo tarjetas, con las cuales jugamos a poner la cara que nos toque al sacar una tarjeta. Cuando terminamos de jugar podemos colgarlas en una  pared para recordarlas de vez en cuando y asociarlas a sus emociones cuando se den en la realidad. Poco a poco podemos introducir otra cara con alguna emoción más compleja.

El espejo Emocional

Delante de un espejo imitamos distintas emociones, debemos intentar ser lo bastante expresivos para que les resulte más divertido y sean capaces de imitarnos.

Podemos inventar una pequeña historia cargada de emociones para ir representando las emociones con ellos y vernos en el espejo, por ejemplo:

*Elena  estaba jugando en la calle con sus amigos,  por lo cual estaba muy contenta (ponemos cara de contentos), pero no se dio cuenta de que había un charco y lo pisó de pronto, esto le hizo asustarse un poco (cara de susto), el pie estaba completamente mojado por lo que tendría que irse a su casa, eso le producía enfado (cada de enfado), pero cuando llegó a su casa encontró que sus abuelos habían ido a verla! Así que se puso contentísima! (Cara de contentos)”

Tras esto lo podemos hacer juntos, y luego lo podrán hacer ellos solos según vayamos narrando el cuento.

¡Caricias y mimos para todos! 

El contacto físico, así como  las caricias y las palabras de ternura, bien sabemos que no sólo son beneficiosas cuando son bebés, a veces no recordamos lo necesarias que son y pasamos a una fase de “corregir y corregir”, de recordarles que  “son muy mayores” y no nos damos cuenta de lo pequeñitos que son en realidad y lo indefensos que aún están. Debemos recordar darles mimos y caricias, decirles que les queremos y que les cuidaremos siempre, jugar a juegos que incluyan abrazos, contacto, ponerse encima de nosotros y hacer como que nos comen o nos hacen cosquillas y viceversa. Así  modo les estaremos ayudando a tener más posibilidades de conseguir relaciones interpersonales positivas en el futuro así como les daremos seguridad y bienestar emocional en el  presente.

Esperamos que disfrutéis de todas estas actividades con vuestros pequeños.

Montaña Hernández Courel
Directora de Kidcoach y Madre
www.kidcoach.es
634592660
info@kidcoach.es

Sobre Diana

Soy periodista, emprendedora, amante del teatro (sobre todo infantil) y de los buenos planes (en familia, en pareja, entre amigos, en solitario...). Un día, después de un montón de casualidades, decidí lanzarme a la aventura de poner en marcha mi propio proyecto profesional: Mamá tiene un Plan. Hoy, tengo dos peques (niña y niño) y muchas ilusiones, a los que dedico todo mi tiempo y energía. En el viaje me acompaña un hombre maravilloso (al que dedico menos tiempo del que me gustaría y quiero con locura) y una gran familia a la que adoro que hace posible que todo lo demás siga girando. @Diana_M_N

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