la mochila del líder

No más gritos

En estos días ha caído en mi manos un libro que me ha removido muy dentro como madre y que me ha hecho replantearme cómo estoy haciendo las cosas con mis hijas. La mochila del líder, primer libro de Andrés París, coach educativo y deportivo, es un regalo para aquellos padres que cada día intentamos educar a nuestros hijos en valores como el respecto, la tolerancia o la igualdad.

Dice Andrés París en La mochila del líder que “el grito es un recurso mediocre que tiene un efecto inmediato y una perdurabilidad negativa en la vida”. Una frase que leí una mañana después de dejar a mis hijas en el colegio camino de una reunión de trabajo y que me persigue desde entonces. Porque sí, lo confieso, soy una madre chillona, que alza la voz, que pierde la paciencia, que recurre a esta “herramienta” para reconducir una situación que ya da por perdida… No estoy orgullosa de serlo, entre otras cosas porque mi hija Elena (5 años) se tapa los oídos cada vez que la regaño con tono más alto de lo normal. ¡Odia los gritos! “Hacen que me duela los oídos” , me dijo la noche anterior de, como digo, empezar la lectura de La mochila del líder.

portadaA mí tampoco me gusta lo que hago, porque me pongo a pensar en los momentos de mi infancia o, incluso, de mi adolescencia o madurez en los que alguien me ha chillado y el recuerdo que guardo tanto de la situación como de la persona es negativo, así que el día que esa frase tan lapidaria entró en mi vida, decidí llegar con Elena a un acuerdo: Yo dejaría de chillar, pero ella se comprometía a hacerme caso a la primera o segunda vez que le dijera algo (aunque ya será la tercera o la cuarta). Y, en el caso de que alguna vez yo rompiera el trato, tendría que echar un euro en su hucha (estamos intentando que vaya tomando conciencia de lo que es el dinero, lo que cuesta ganarlo y lo rápido que se va, pero eso será tema de un futuro post).

Por ahora estamos empate. Yo me controlo cada vez que veo que me revoluciono, y ella, solo con ver mi cara que está a punto de explotar, hace caso. Llevamos así cosa de un mes y tengo que reconocer que me siento mejor,  que creo que la comunicación con mi hija ha mejorado y bastante y, sobre todo, me doy cuenta de que la vida es puro aprendizaje, pura adquisión de herramientas que te hacen ser mejor persona. No sé si llegaré a ser un líder, pero al menos lo intentaré. Y, como dice Andrés París, “no grites y conseguirás más resultados”.

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