Nuestra experiencia con Smartick

No es fácil organizar el tiempo de los niños en casa. Si tu estás ocupado, seguramente acaben viendo la tele o jugando a la tablet más tiempo del que te gustaría. Pero eso no es, sin duda, lo que más les conviene. Durante unos meses intenté que #mimayor, quien más se engancha a los juegos en pantalla, cambiara a otro formato: todo tipo de libros, manualidades y juegos manipulativos, sobre todo los relacionados con matemáticas para niños, pero no había forma. O estabas con ella, o volvía a pedir la tablet insistentemente

Así que decidí tomar cartas en el asunto y unirme al enemigo. Si no podía quitársela de entre las manos, al menos íbamos a consumir un contenido que le aportara algo. Y me puse manos a la obra a buscar aplicaciones que le ayudaran en inglés, lengua o matemáticas.

Que no se limiten

Cuando le pregunté en qué quería ser mejor, lo tuvo claro: en matemáticas. Ya llevábamos unas semanas luchando porque quitarle de la boca aquello de “soy mala en matemáticas” o “se me dan mal las matemáticas”. Una historia que me suena demasiado a frases que yo misma pronunciaba y que no eran sino un mal estudio, una mala forma de enseñármelas y una barrera psicológica que algunos buenos profesores (tuve suerte) lograron quitarme algunos periodos de mi vida.

No duraron mucho: siempre volvían los de siempre a decirme que efectivamente yo era “de letras”. Y es cierto que las letras las disfrutaba mucho más: nadie me dijo nunca que hubiera un límite a mi aprendizaje con ellas así que las estudiaba como si fuera la dueña de mi propio progreso. En matemáticas… no era igual.

Ver a mi hija limitándose cuando le ponías delante una suma o una resta, por sencilla que fuese, me recordaba irremediablemente a la sensación que yo tenía de pequeña. Sin embargo… ¿es normal estar tan bloqueada en primero de infantil? Sinceramente no lo creo. Mi bloqueo llegó en el instituto, ahí sí lo pasé mal… pero la perspectiva de que ella sufra durante toda la primaria me agobia bastante, no os voy a engañar.

Así que, volviendo al tema, cuando me dijo que quería mejorar en matemáticas, pensé feliz “¡hay esperanza!”… y enseguida me alié con Smartick. Un método de enseñanza de matemáticas que se desarrolla al 100% en la tablet u ordenador en el que se sigue el ritmo del niño. Respetando su progreso y proponiendo pequeños retos que pueden resolver por deducción. Unas semanas de prueba y… ¡enganchados!

Aunque en su clase se empeñan en ponerle en el grupo de “los malos matemáticos”, una práctica que según me cuenta su profesora aprueba (tengo que confirmar que esto sea así, porque solo oírlo me pone los pelos de punta), ella sabe que con Smartick está empezando a multiplicar cuando sus amigos no saben ni qué es eso exactamente.

Muchos son los puntos positivos de este método, pero en nuestro caso, algunos son básicos. Os los cuento:

Matemáticas para niños en formato tablet

Hacer ejercicios de matemáticas en la tablet es un aliciente importante. Sabe que si quiere jugar con la tablet hay que empezar con mates y… el resultado es siempre estupendo. Los ejercicios van, como dicen en sus explicaciones, aumentando el grado de dificultad de manera progresiva y muy lentamente de forma que siempre tiene ejercicios que sabe resolver fácilmente entre otros que le cuestan más. Así no se desmotiva y el bloqueo pasa en seguida.

Cómo llevas el día, imprescindible

Uno de los criterios que más me sorprenden en Smartick y en el que siempre, siempre pongo el ojo, es cuando preguntas al niño, al inicio de la sesión, cómo están hoy. Porque sí, influye en el rendimiento así que… ¡lo tienen en cuenta en la valoración final que recibimos los padres!

Confía en las segundas oportunidades

Otra de las cosas que me gustan mucho de Smartick es la posibilidad de solucionar los errores al final de la sesión y ganarte estrellas extra. De esta forma ves que no pasa nada por haberte confundido la primera vez. Si el ejercicio es nuevo y tardas un par de ejemplos en entender qué hay que hacer (aunque hay tutoriales que te explican algunas cosas), no pasa nada porque luego podrás volver a ellos. Así que probar es bienvenido. No hay drama en los errores y eso… ¡eso es una enseñanza para la vida!

Cuando me siento a su lado a ver cómo resuelve los problemas, me doy cuenta de que quien tiene miedo a equivocarse, quien le incita a ser más prudente, ¡soy yo! Me pregunta cómo se hace cuando el ejercicio es nuevo y yo en seguida le animo a ver el tutorial. Me encanta cuando me dice: “no, mejor probamos, mami”. Y prueba.  Con el método de ensayo-error acaba deduciendo todo y se siente súper hábil.

Un chute de autoestima

Este es, desde mi punto de vista, lo mejor de Smartick, su punto positivo de oro: que hace sentir a los niños listos y hábiles. Nadie les marca el ritmo, no se comparan con nadie y la manera en que introducen los nuevos retos es tan progresiva que apenas lo notan.

Terminar su sesión con un montón de estrellas y con un juego en el que gastarlas hace que quieran repetir, que busquen más estrellas y que, en definitiva, sientan que son capaces de conseguir los que quieren.

El premio, jugar más

Como os digo, al terminar sus 15 minutos de trabajo, los niños tienen un montón de estrellas que han ganado y pueden invertir en oc mirar lo que quieran para ir llenando de accesorios su avatar, pueden comprarle una mascota, complementos, decorando la ciudad… en fin, un juego divertido que sólo funciona si antes te has esforzado. ¿Os suena de algo? La vida misma, ¿verdad?

Perfecto seguimiento de su evolución

Al final de cada sesión mandan un email a los padres diciéndoles como ha ido. EXCELENTE, SOBRESALIENTE, BUENA, SATISFACTORIA… El primer día ya le conté a mi hija que cuando finalizara, Smartick me contaría todo (una manera de justificar que no esté a su lado mientras trabaja, aunque para ella es más un juego) y ahora cada día me pregunta cómo lo ha hecho.

El resumen es de lo más interesante: tipos de ejercicios, errores y aciertos y velocidad de resolución. Os dejo un ejemplo porque me parece lo más ilustrativo:

Lo negativo de Smartick

Tampoco os voy a engañar. Smartick tiene sus cosas negativas aunque para mí se resumen en una sola: 15 minutos al día. Un tiempo que parece muy poco, pero que muchos días cuesta sacar. Ser exigente y comprometerse es una enseñanza que tenemos que dar a los niños antes o después, pero es mejor que estéis seguros de que podéis hacerlo.

Si no lo hacéis, tampoco se va a destruir vuestra sesión ni perdéis puntos ni nada de eso, pero es evidente que se le saca más partido cuando uno es constante y cumple con la norma. En casa hemos establecido que si se usa la tablet, lo primero es Smartick y, de momento, funciona casi todos los días. Los días que no funciona es porque no nos queda tiempo ni para tablet, ni para jugar ni para nada… que no os voy a engañar, tenemos unos cuantos de esos días a la semana. ¿En qué se nos va el tiempo? No sabría deciros exactamente, pero lo cierto es que a veces vuela.

Como veis, lo positivo es mucho más que lo negativo, pero hay que valorarlo todo.

¿Qué pasa si ahora no tenéis tiempo?

Si vuestros hijos luchan con las matemáticas como nos pasa en casa, ya os digo que la inversión merece la pena, pero si no queréis cargarlos con más tareas, os recomiendo quedaros con el nombre, ponerlo en favoritos y volver a recurrir a Smartick cuando les den vacaciones en el cole. ¡Será un refuerzo estupendo durante el verano!

Sobre Diana

Soy periodista, emprendedora, amante del teatro (sobre todo infantil) y de los buenos planes (en familia, en pareja, entre amigos, en solitario...). Un día, después de un montón de casualidades, decidí lanzarme a la aventura de poner en marcha mi propio proyecto profesional: Mamá tiene un Plan. Hoy, tengo dos peques (niña y niño) y muchas ilusiones, a los que dedico todo mi tiempo y energía. En el viaje me acompaña un hombre maravilloso (al que dedico menos tiempo del que me gustaría y quiero con locura) y una gran familia a la que adoro que hace posible que todo lo demás siga girando. @Diana_M_N

2 comentarios en “Nuestra experiencia con Smartick

  1. Gracias por tus consejos! Me parece una estupenda idea, ahorita que hay tanto apego a los aparatos tecnológicos encontrar este tipo de aplicaciones educativas por lo menos da la tranquilidad que están aprendiendo algo positivo. Saludos!

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